DIETA

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En el antiaging más que hacer restricciones o dietas concretas, se trata de enseñar a comer. La dieta antiaging no es una dieta para perder peso en sentido estricto, sino para obtener una adecuada composición corporal, una composición corporal más joven (con menos grasa y más músculo). Para ello intentaremos establecer un aporte balanceado de los principios inmediatos (hidratos de carbono, lípidos y proteínas).

Es fundamental emplear hidratos de carbono de bajo índice glicémico; es decir, aquellos que tardan mucho en desdoblarse en glucosa, con lo que los niveles de ésta en sangre se elevan de forma más lenta y progresiva. Tomaremos por tanto, aquellos alimentos que presentan alto contenido en fibras y bajo en almidón y azúcares simples: frutas, legumbres, harinas, vegetales y granos; y evitaremos los refrescos edulcorados, postres, pasteles y bollería, pan blanco alimentos todos con alto contenido en azúcar rápidamente absorbible, que provocan un pico de insulina, con caída del nivel de glucemia y aparición de sensación de hambre.

 

El aporte proteico se realizará a expensas fundamentalmente de carnes blancas y magras (pavo y pollo) y pescados; sin olvidar la proteína de origen vegetal: espinaca, habichuelas, legumbres, judías, guisantes, soja. La carne de ternera se reducirá en nuestra dieta y en los primeros momentos la de cerdo y embutidos estará absolutamente prohibida.

En cuanto al aporte de grasas procuraremos que éstas sean del tipo poliinsaturadas. Aumentando el consumo de los ácidos omega 3 (caballa, sardina, salmón, atún, arenque, aceite de linaza, nueces, vegetales de hojas grandes de color verde oscuro, soja, algas y semillas de cáñamo) por su efecto antiinflamatorio y cardioprotector. En la dieta habitual la relación omega 6/ omega 3 es de 20 a 1 y en la dieta antiaging intentamos que esta relación sea igual o inferior de 5 a 1. Evitaremos las grasas saturadas: carnes rojas, quesos, huevos.

 

Existen una serie de vitaminas (A, C, E, complejo B, ácido fólico), micronutrientes (cinc, manganeso, selenio, vanadio cromo), antioxidantes (betacarotenos, isoflavonas, omega 3, coenzima Q10) que también son necesarios en nuestro dieta y que deberemos tomarlos en forma de suplementos; ya que si pretendiésemos, por ejemplo, ingerir las cantidades de omega 3 necesarias en forma de pescado azul, la cantidad que tendríamos que tomar de estos últimos sería enorme y probablemente solo soportada por un esquimal; o por una foca.

La dieta antiaging con el aporte de carbohidratos de bajo índice glicémico, carnes blancas y magras, pescados y aumento del consumo de omega 3 favorece la pérdida de grasa y el aumento de masa muscular y ha demostrado su capacidad para reducir LDL-colesterol (colesterol “malo”), reducir triglicéridos y aumentar HDL-colesterol (colesterol “bueno”), mejorar el control de la glucemia y la sensibilidad a la insulina y reducir el riesgo de enfermedad coronaria.